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Mostrando entradas de marzo, 2017

De repente Eva

La luz al final del túnel resultaron ser sus ojos.
Verdes como las primaveras de mi infancia.
Como en un truco de magia
apareció de la nada más absoluta
y antes de la tercera copa
lo cual es muy importante.
Dice Lucía
que antes de la segunda copa
se está demasiado sobrio
para contemplar verdades absolutas
y después de la cuarta
demasiado ebrio para creértelas.
Se apoyó en la barra
y pidió una bebida de esas
que necesita un traductor.
Supongo que debí mirarla
como miran los perros de la tiendas de animales
a los niños que golpean el cristal,
porque ella al instante me acarició con los ojos.
Luego, como en un suspiro, dijo «Eva»
y yo mordí la manzana.

Intuyo que lo primero que dije,
fue alguna estupidez sobre el clima,
sólo recuerdo que ella se quitó el abrigo
y se hizo el verano de repente.

«Donde se acaba tu escote
comienzan mis sueños»,
escribí en algún lugar de mi memoria
observando de reojo el atajo
que te lleva del deseo al mismo orgasmo
sin pasar ni siquie…